Mi adorado papá, uno de los más sublimes símbolos del amor puro y la protección eterna, añoñador por excelencia, entusiasta de sus raíces, de su familia, de La Vega tan suya, del deporte y de su país, me llamó emocionado la noche anterior al Encuentro Familiar MC 2015 para que fuera preparada mentalmente para redactar la crónica del evento. Prometió que no me faltarían fotos y la emoción se palpaba como una vibración a través del teléfono.
Así como Tomás Alexis Concepción Peña es el mayor de mis consentidores,
el primero en sentirse orgulloso de cada pequeño paso que da mi hermano o que doy yo, es uno de
mis críticos más importantes por el esfuerzo que hace para expresar objetividad sin coartar mi libertad. ¡Y vaya que le cuesta! Porque papi
siempre ha deseado mucho de mí, esperado que yo decida desarrollar mi
potencial plenamente, alentado hacia la decisión cuando doy muestras de
la iniciativa, pero nunca me ha exigido nada: nunca. Es el caballero que más me ha respetado, amado y aceptado tal como soy, con mi potencial sin desarrollar, incluso, aunque fuese carbón para siempre y nunca mostrara ni un brillito de diamante. ¡Cualquiera diría que me admira!
Es por esto que no me sorprendió la manera en la que hizo esa petición disfrazada de sugerencia. Me dijo, como por no presionarme, que no era para que pensara que iba a trabajar, pero que consideraba una buena idea que quedara esa crónica para la historia familiar y que yo, desde mi experiencia profesional, podría aportar valor al tesoro familiar que han sembrado, cultivado, aumentado y protegido varias generaciones a partir de sus abuelos Manuel Concepción Camilo y María de la Concepción de Concepción (Papá Ney y Mamá Concha).
Durante plena celebración del evento familiar en La Vega, mi papá hablaba muy amenamente con Marisol Ramos Concepción, hija de su tía Nelly, hermana de su papá Herminio (mi abuelo), sobre la importancia de la reunión familiar después de tantos años y en una sociedad en la que no se vislumbran los valores con los que creció la generación a la que ambos pertenecen. Conversaban los dos, convencidos, de que el evento debería inspirar a otras familias a acercarse, a reunirse, a compartir las actualizaciones de sus miembros, tanto para celebrar los logros, como para ayudar a anederezar los caminos de cualquiera que se haya descarrilado de la rectitud con la que sus ancestros los hicieron crecer y formarse, sin olvidar jamás el valor del legado de los miembros a los que han sobrevivido.
Además de estas dos razones para registrar el evento, cuando volvía de La Vega a la capital con otros miembros de la familia, dos niñas de la quinta generación (contando a Papá Ney y Mamá Concha como la primera) me dan una tercera motivación cuando me preguntaron sobre la actividad que acabábamos de dejar atrás. Brianna y Aura Rosa, hijas de Nirska Patricia (4ta. generación), nietas de nuestro querido Herminio José, mi tío, el mayor de los hijos de mi abuelo Herminio (2da. generación), no entendían de qué hablaban cuando mencionaban el encuentro que se había realizado más de quince años atrás, ya que no habían nacido estas niñas, por supuesto.
Una semana después, di el primer paso hacia el cumplimiento de este nuevo sueño de papi: me había podido comunicar, para que me suministrara algunos datos que necesitaba para la crónica, con Jacqueline, otra de las diligentes y alegres hijas de Doña Nelly Concepción Vda. de Ramos, y, para fortuna de todos, parte del comité organizador del gran Encuentro Familiar MC 2015.
En este mismo fin de semana, hicimos una pequeña reunión en la casa de Jochy, en la capital, para una noche de tacos y papi promocionó la famosa crónica con bombos y platillos. Dijo que estaba preparando un material histórico que daba para un libro, que tuviéramos paciencia porque yo lo hacía en el tiempo que podía, pero que no desesperaramos porque ese trabajo venía y de calidad. Ya se imaginarán ustedes el compromiso cuando oigo a papi decir que yo estaba trabajando a nivel de "¡un libro!".
Me puse fría, no quisiera decepcionarlo, a pesar de que 26 años me han probado que su paciencia conmigo es más que suficiente para que nunca me cruce por la cabeza que se haya sentido decepcionado de mí alguna vez, así no me queden tan bien mis proyectos todo el tiempo.
Me quedé atorada entre tantas ocupaciones de trabajo y la universidad que me trajo agosto, más otros temas familiares que hicieron lo propio para que no encontrara yo un momento para dedicarme a escribir aunque contara con la información que Jacqueline me había proporcionado tan oportunamente.
La misma "falta de tiempo" es una de las más poderosas razones por las que estoy sentada escribiendo esta publicación en este nuevo espacio creado para la familia Concepción de La Vega, República Dominicana. Por esta misma "falta de tiempo" e incapacidad para sentarnos con las futuras generaciones y hacerles las historias que nos han hecho a nosotros para que contemos con el tesoro familiar que tanto han luchado nuestros ancestros por construir es la razón principal por la que la unidad familiar no solo se merece un libro, una pieza que inmortalice todo lo que hemos aprendido, sino que merece más que eso.
No se me ocurrió mejor manera de compartir este legado que a través de este sitio en Internet, accesible para nuestros familiares desde cualquier parte del país y del mundo, con la ventaja de poder actualizarlo y no guardarlo en el fondo de un baúl como algunos habríamos hecho con el estático libro.
No se me ocurrió mejor manera de compartir este legado que a través de este sitio en Internet, accesible para nuestros familiares desde cualquier parte del país y del mundo, con la ventaja de poder actualizarlo y no guardarlo en el fondo de un baúl como algunos habríamos hecho con el estático libro.
No dejen de informar los hechos más relevantes de la familia para poder actualizar este sitio recién creado que necesita de todos para mantener vigencia.
Un abrazo, con todo el cariño y la inspiración que me han regalado, mi querida familia.
Sinceramente,
Jatnna Massiel Concepción
Jatnna, ésto que hoy conozco me dice de la fuerza de espíritu que se debe tener para comprometerse para aportar la primera piedra en la construcción de una historia de la cual todos nos sentimos orgullosos.
ResponderEliminarEse orgullo es el que hoy te profeso por la dedicación y empeño que le has puesto a ésta tarea que te pidió tu padre y que la asumiste para satisfacción de toda nuestra familia Concepción.
Gracias por éste invaluable aporte, te deseo éxitos en la próxima meta que te autoimposiste para tu crecimiento profesional venciendo todos los obstáculos que se te presentaron.
Enhorabuena!